Cómo una comedia desencadenó el hundimiento de la civilización occidental 3


Quiero hablar de un popular programa de televisión que mi esposa y yo hemos estado viendo fielmente en Netflix. Es la historia de un hombre de familia, un hombre de ciencia, un genio que se encontró con la gente equivocada. Él desciende lentamente hacia la locura y la desesperación, conducido por su propio egoísmo. Con un contratiempo tras otro, se convierte en un monstruo. Estoy hablando, por supuesto, de Friends (Amigos en español) y de su héroe trágico, Ross Geller.

Puedes verlo como una comedia, pero yo no puedo reír contigo. Para mí, Amigos señala un cruel abrazo al anti-intelectualismo en Estados Unidos, donde un hombre dotado e inteligente es perseguido por sus compatriotas idiotas. E incluso si lo ves desde mi punto de vista, no importa. La lluvia constante de risas de la audiencia en vivo nos recordará que nuestras propias reacciones son innecesarias, redundantes.

El tema musical de la serie en sí está lleno de presagios, diciéndonos que la vida es inherentemente engañosa, que perseguir una carrera es irrisorio, que la pobreza está a la vuelta de la esquina, y oh sí, tu vida amorosa está por expirar. Pero siempre tendrás la compañía de los idiotas. Ellos estarán allí para ti.

¿No me siento mejor?

Tal vez debería descomprimir esto, para recién llegados. Si recuerdas la década de 1990 y principios de 2000, y tuviste de cerca de un televisor, entonces te acuerdas de la serie Friends. Friends era el evento “imperdible” de los jueves en horario estelar, evento que contó con el conjunto más simpático jamás reunido por un agente de casting: todos jóvenes, todos de clase media, todos blancos, todos en orden, todos atractivos (pero accesibles), todos moral y políticamente insípidos, y todos equipados con personajes de fácil digestión. Joey es el bobo. Chandler es el sarcástico. Mónica es obsesivo-compulsiva. Phoebe es la hippy. Rachel, demonios, no sé, a Rachel le gusta ir de compras y la moda. Entonces estaba Ross. Ross fue el intelectual y el romántico.

Con el tiempo, el público de Friends (aproximadamente 52,5 millones de personas) se volvió hacia Ross. Pero los personajes de la serie se enfrentaron a él desde el principio. Considere el episodio 1, cuando Joey dice de Ross: “¡Este tipo dice hola y yo quiero suicidarme!” De hecho, cada vez que Ross decía algo acerca de sus intereses, sus estudios, sus ideas, cada vez que estaba a mitad de frase, uno de sus “amigos” estaba ahí para gemir y decir lo aburrido que era Ross, lo estúpido que es ser inteligente, y que a nadie le importa. Señal para activar la risa de la audiencia en vivo. Esta mordaza continuó, prácticamente cada episodio durante 10 temporadas. ¿Se puede culpar a Ross de volverse loco?

Y como una tragedia griega, nuestro héroe está atrapado en una profecía que no puede evitar. Los productores del programa, similar a la voz inmutable de dioses, declararon que Ross debía estar con Rachel, la que compra. Honestamente, creo que podría haberlo hecho mejor.

¿Por qué tanta simpatía por Ross?

El programa terminó en 2004. El mismo año en que comenzó Facebook; el año en que George W. Bush fue reelegido para un segundo mandato; el año en que los reality tv se convirtieron en una fuerza dominante en la cultura popular; el año en que American Idol empezó su reinado de ocho años de terror como el espectáculo número 1 en los EE.UU; el mismo año en que Paris Hilton comenzó su propia “marca de estilo de vida” y publicó una autobiografía. Y que Joey Tribbiani tuvo un programa de televisión derivado. El año 2004 fue cuando nos dimos completamente por vencidos y abrazamos la estupidez como un valor. Sólo hay que preguntar a Green Day; su álbum “American Idiot” fue lanzado en 2004 y ganó el Grammy al Mejor Álbum de Rock. No se puede ser más oportuno. El rechazo de Ross marcó el momento en que gran parte de América gimió, en mitad de una frase, a la voz de la razón.

Sí, mi teoría es que Friends puedo haber desencadenado la caída de la civilización occidental. Se podría pensar que estoy loco. Sin embargo, para citar a Ross: “Oh, ¿verdad? ¿Lo estoy? ¿Estoy fuera de quicio? ¿Estoy perdiendo mis sentidos?”¿Sabías que la canción que originalmente acompañaba al episodio piloto de Friends era “It’s the End of the World as We Know (And I Feel Fine)” de R.E.M. Una canción feliz con un mensaje apocalíptico que va ignorado en gran medida.

Yo era profesor en el 2004. Entrené un club de ajedrez en la escuela. Vi cómo mis estudiantes fueron acosados, atormentados e intimidados. Hice todo lo posible para defenderlos, pero no podía estar en todas partes. Mis alumnos eran listos, inteligentes, grandes nerds que estaban en territorio hostil y desagradable. Otros estudiantes solían esperar fuera de mi salón para emboscar a los miembros del club de ajedrez que se reunían ahí todos los días en el almuerzo. Durante mi permanencia como maestro, gané la reputación de ser un despiadado con los agresores y un defensor de los nerds. Te lo prometo, los acosadores podían ser muy malos, pero sabían que yo era mucho peor.

Tal vez los intelectuales siempre hayan sido perseguidos, acosados y encerrados en los casilleros, pero algo en mi interior me dice que estamos en un punto muy bajo, donde la interacción en medios sociales ha reemplazado el verdadero debate y el discurso político, donde los políticos son juzgados por si nos gustaría tomarnos una cerveza con ellos o no, donde se rechaza el consenso científico, donde la investigación científica carece de fondos suficientes para subsistir, donde el periodismo está ahogándonos con chismes de celebridades. Veo el culo de Kim Kardashian como portada en CNN.com y me asusta.

Tal vez todo es diversión inofensiva. Al igual que la risa en buen espíritu del público en vivo. Tal vez. Pero también estoy muy preocupado por que no hemos hecho lo suficiente para cultivar la curiosidad intelectual dentro de nuestra cultura.

Afortunadamente, hay una resistencia formándose. Personas con carácter firme que no tienen miedo de comenzar una frase con “¿Sabías que …” Estos son los Ross del mundo. Los vi en mi club de ajedrez. Y los veo en mi ciudad, escondidos en los museos de arte, en cuclillas en librerías de segunda mano, intercambiando miradas hacia los lados en las bibliotecas públicas y cafeterías, escondidos en nuestras escuelas, colegios comunitarios y universidades.

No había esperanza para Ross. Él se volvió loco, y sí, también insoportable.

Así que, ¿cómo podemos mantener nuestra cordura en un mundo tonto y lerdo? No sería yo un buen maestro si no viniera preparado con algunas ideas.

Nº 1: ¡Lee un libro! Algo especial ocurre cuando haces a un lado las futiles distracciones de la cultura moderna y te sumerges en una novela. Se abren las puertas a nuevas ideas, nuevas experiencias, nuevas perspectivas. Es un experimento con la paciencia y la atención plena. La Nueva Escuela de Investigación Social en Nueva York demostró que la literatura mejora la empatía. Es verdad. La lectura te hace menos imbécil. Así que lee a menudo. Lee libros difíciles. Lee libros controvertidos. Lee un libro que te haga llorar. Lee algo divertido. ¡Pero lee!

Nº 2: Aprende algo. El cerebro es capaz de mucho. ¡Alimentalo! Aprende algo nuevo. La mayor amenaza para el progreso es la creencia de que algo es demasiado complejo como para ser arreglado. La pobreza es permanente. Siempre existirá el racismo. El conflicto palestino-israelí es demasiado difícil de entender. El sistema de educación pública se ha deteriorado. Educarse a uno mismo para poder ser parte de una conversación. Aprende algo científico, algo matemático. Explora la filosofía. Estudia la paleontología. Trata de aprender un nuevo idioma. Ni siquiera tienes que hacer de la fluidez tu objetivo final, tan sólo unas cuantas palabras más en tu cabeza. Escucha un podcast educativo. Profesores de universidades como Harvard, Yale, Columbia, Stanford están ofreciendo sus conferencias en línea de forma gratuita. ¡Piensa en todo lo que podrías aprender! Uno de mis mayores retos como maestro fue convencer a los estudiantes que eran inteligentes aún después de que alguien les había dicho que eran tontos.

Nº 3: ¡Dejar de comprar tanta mierda! Esto puede parecer una incongruencia, pero estoy convencido de la cultura del consumo y la cultura del idiotismo están estrechamente vinculadas. Simplifica tu vida. La idiotez domina nuestro paisaje cultural ya que vende más zapatillas Nike y Big Macs. Cuando consideramos cuidadosamente lo que traemos en nuestra casa, somos menos propensos a ser manipulados por impulsos vacíos.

Y, por último: ¡protege a los nerds! Un ateo programador de computadoras de Seattle está haciendo más para aliviar la pobreza en el mundo, el hambre y la enfermedad a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, que cualquier otra persona en Estados Unidos en este momento. Los nerds crean vacunas. Los nerds diseñan y construyen puentes y carreteras. Los nerds se convierten en maestros y bibliotecarios. Necesitamos esas personas terriblemente inteligentes, porque hacen del mundo un lugar mejor. No podemos tenerlos acobardados ante una sociedad que rueda sus ojos a cada palabra que dicen. Ross necesita mejores amigos y una mejor novia.


Una versión anterior de este artículo fue compartida como un ensayo hablado para Naked Stage en Dallas, y luego publicado en el blog de Frontburner D Magazine. Escrito originalmente por David Hopkins en Medium.


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